Nota: aunque sea largo de leer os recomiendo que lo leáis, descubriréis algo que muchas no sabéis y, aunque sea leeros la última parte que es la importante. Es mi forma de abogar por la libertad de expresión y por el derecho de los trabajadores en estos tiempos que corren y que se aprovechan de nosotros...)
Erasé una vez una princesa que vivía en un reino donde no había una tienda low-cost muy conocida y que deseaba encarecidamente que la abrieran. Un día soleado de verano, paseando por la villa descubrió un cartel de madera con la siguiente escritura: "Próxima apertura: tienda tralará". Emocionada con la noticia, reunió a todas sus amigas princesas de los reinos cercanos y les contó la buena nueva.
Todos los días pasaba por la puerta de la futura tienda a "cotillear" para ver cuándo sería la apertura, hasta que descubrió que pedían cortesanas para trabajar en ella. Emocionada con la idea de pasar el tiempo entre prendas de vestir y con los rumores de que trabajar en una tienda de ropa conllevaba ventajas como reservar ropa en periodo de rebajas u obtener maravillosos descuentos, introdujo una solicitud de trabajo por la ranura de la puerta.
Los días transcurrieron sin novedades e incluso se olvidó de lo que había hecho días anteriores, hasta que pegaron a su puerta y un voceador le leyó un pergamino donde le convocaban para trabajar en la tienda, de lunes a viernes (teniendo libre los fines de semana), cobrando 435€ brutos y 20 horas a la semana. Hubiera preferido sólo trabajar los fines de semana, ya que estaba estudiando y le sería complicado llevar el ritmo, pero aún así lo aceptó. Cuál fue su sorpresa cuando al firmar el contrato le contaron que trabajaría de lunes a domingo, librando los domingos que la tienda no abriera y el día a la semana que los dueños decidieran... Decepcionada volvió a casa no muy segura de haber hecho bien en aceptar el trabajo. Desde ese momento todo fue diferente. Ni privilegios por ser empleada ni ná de ná. Mucho menos! No podría probarse la ropa en los probadores de la tienda cuando quisiera comprarse algún vestido, ni en esta tienda ni en la del reino vecino. Ni entrar a probadores ni pagar como un cliente normal, debía esperar la laaaaaarga cola de Atención al cortesano para poder pagar su compra. No podía reservar nada ni tenía ningún descuento. Sus bonitos vestidos de princesa no tendrían cabida allí, debía comprarse un uniforme con su propio dinero, la tienda no se lo proporcionaba. Su contrato era temporal, por lo que no tenía derecho a vacaciones y en dos meses de trabajo tan sólo libró un sábado porque se casaba su prima que vivía en el reino vecino y pidió con antelación que le dieran ese día.
Pero eso no era lo peor. Había una bruja, una bruja muy mala, que era la jefa de todas las cortesanas que trabajaban en la tienda. Les hablaba mal, les ridiculizaba y les amenazaba constantemente en echarlas del trabajo. Una bruja que era parte de un clan de brujas que dominaban toooda la tienda. Tan sólo había un príncipe azul que de vez en cuando visitaba a las cortesanas, les sonreía y les trataba bien, pero no podía luchar con las brujas porque no hablaba el idioma del reino y además le tenían hechizado.
De repente, un día, todas las brujas se pusieron de acuerdo y comenzaron a realizar pruebas de evaluación para evaluar el trabajo de las cortesanas y, de nuestra princesa. La pobre princesa no entendía por qué una de las brujas le tenía "en su punto de mira desde el primer día" si creía que hacía su trabajo bien. Pobrecita, creía que era lo peor que podría pasar. A eso le sucedieron una serie de actos perversos: sus amigas y compañeras cortesanas iban abandonando la tienda porque las brujitas consideraban que no eran lo suficiente rápidas en su trabajo y, simplemente por eso, les echaban a la calle. Llantos, incomprensión, malos modales... Pero las cortesanas eran simples números y no personas... Otro día contrataron a un cortesano, bastante guapo que enamoró a una de las brujas, por lo que lo colocó en el puesto de trabajo que se le antojó y fastidió a las demás con sus comparaciones. Las equivocaciones de las brujas las pagaban las cortesanas y sólo pensaban en ascender mientras pisoteaban a la princesa y sus compañeras. Y no es que trataran mucho mejor a los clientes: no aceptaban su carné de carruaje porque eran forasteros y "había que tener más cuidado con ellos", los engañaban con los precios si los clientes no se daban cuenta de que el precio de la etiqueta era erróneo con lo que le estaban cobrando (arrancar el precio mientras la clienta no mira y listo!), no atender a los clientes como se debe o hacerles esperar la cola por no poner un cartel que indique las devoluciones no se hacen en caja por no romper la estética de la columna. Supongo que será ese el motivo por el que tampoco les dejen poner un cartel en el tablón de anuncios a las cortesanas para organizar su cena navideña...
Menos mal que la princesa está estudiando y gracias a Dios no le hace falta ese dinero para comer, sólo para comprarse ropa y otros caprichos, por lo que decidió dejar ese trabajo porque consideraba que la esclavitud algún día tendría que abolirse y ella quería ser la primera que luchara para acabar con ella. Porque claro por unos míseros 390€ por 20 horas semanales, un trato denigrante y una ética dudosa, no merecía la pena.
Ay! y presumen de una política de "comercio ético" en los países subdesarrollados donde tienen las fábricas... si así nos tratan a los que tienen cerca...
Colorín, colorado este cuento real se ha acabado.
Moraleja: Si descubriérais el entramado que hay en ciertas tiendas de ropa low-cost donde tantas prendas compramos a muchas se nos quitarían las ganas de comprar allí...
No doy nombre y pido que no lo déis, pero muchas ya os podéis imaginar qué tienda es...
martes, 29 de noviembre de 2011
viernes, 18 de noviembre de 2011
Se acerca el fin...
...el fin de año.
Que sí, que queda más de un mes, pero en cuanto llegue el puente de la Inmaculada para mí ya es pre-Navidad oficialmente. Y la Navidad, además de sus cosas bonitas, conlleva el final de un año, el final de un ciclo. Bueno, ya sabéis que yo no soy muy de "fines de año" o de "propósitos de año nuevo" porque todos los septiembres digo que para mí el comienzo de algo es en ese mes, cuando comienzan los cursos. Supongo que será algo que acabará este año, cuando termine la carrera y ya no haya más septiembres de "volver a empezar".
Pero para qué mentiros, el 2012 será diferente, conllevará cambios a mitad de año, finales y comienzos y, sinceramente, me da mucho miedo. También sabéis que los cambios no me gustan, que quiero tenerlo siempre todo planificado y me da que este año no va a ser así...
Así que nada, tengo más de un mes para preparar su llegada... y me recuerda un montón a cuando dejé atrás el cole...bueno el instituto para otros, pero para mí siempre será mi cole...y me costó mucho adaptarme al 2009, con todos los cambios que eso conllevaba y sé que me costará vivir el 2012 y el 2013 y todos los que vengan, porque cada vez que pasan los años, cada vez que termina uno de ellos, tengo que dejar atrás muchas cosas y descubrir otras nuevas y es que eso...lo odio!
Pero en fin, yo sigo con mi proyecto. Con el mismo de todos los septiembres y de todos los eneros: Ser feliz. Estos meses me he alejado un poco de esa meta, cosa que no puede ser...Pero confío ciegamente en Diciembre, en que dicho mes traerá consigo la paz interior y la felicidad. Y si no la trae él ya buscaré yo el modo de que así sea... De hecho, cada día estoy más segura de qué decisión fue la equivocada y cuál será la acertada. Y de que sólo lo sé yo. De que Diciembre no va a traer consejos o propuestas, porque nadie conoce cómo es mi felicidad. Sólo yo.
Tal vez sea un hasta luego o un adiós, pero sé que pasará...porque aunque oiga "qué suerte" para mí la suerte es conseguir ser feliz...
Que sí, que queda más de un mes, pero en cuanto llegue el puente de la Inmaculada para mí ya es pre-Navidad oficialmente. Y la Navidad, además de sus cosas bonitas, conlleva el final de un año, el final de un ciclo. Bueno, ya sabéis que yo no soy muy de "fines de año" o de "propósitos de año nuevo" porque todos los septiembres digo que para mí el comienzo de algo es en ese mes, cuando comienzan los cursos. Supongo que será algo que acabará este año, cuando termine la carrera y ya no haya más septiembres de "volver a empezar".
Pero para qué mentiros, el 2012 será diferente, conllevará cambios a mitad de año, finales y comienzos y, sinceramente, me da mucho miedo. También sabéis que los cambios no me gustan, que quiero tenerlo siempre todo planificado y me da que este año no va a ser así...
Así que nada, tengo más de un mes para preparar su llegada... y me recuerda un montón a cuando dejé atrás el cole...bueno el instituto para otros, pero para mí siempre será mi cole...y me costó mucho adaptarme al 2009, con todos los cambios que eso conllevaba y sé que me costará vivir el 2012 y el 2013 y todos los que vengan, porque cada vez que pasan los años, cada vez que termina uno de ellos, tengo que dejar atrás muchas cosas y descubrir otras nuevas y es que eso...lo odio!
Pero en fin, yo sigo con mi proyecto. Con el mismo de todos los septiembres y de todos los eneros: Ser feliz. Estos meses me he alejado un poco de esa meta, cosa que no puede ser...Pero confío ciegamente en Diciembre, en que dicho mes traerá consigo la paz interior y la felicidad. Y si no la trae él ya buscaré yo el modo de que así sea... De hecho, cada día estoy más segura de qué decisión fue la equivocada y cuál será la acertada. Y de que sólo lo sé yo. De que Diciembre no va a traer consejos o propuestas, porque nadie conoce cómo es mi felicidad. Sólo yo.
Tal vez sea un hasta luego o un adiós, pero sé que pasará...porque aunque oiga "qué suerte" para mí la suerte es conseguir ser feliz...
sábado, 12 de noviembre de 2011
¿Desaparecerá la prensa en papel?
Me hallo haciendo una práctica para una asignatura y claro, desde que trabajo me curro más las cosas de la facultad...no sé por qué, supongo que porque echo de menos el Periodismo en mis tardes de ropa jeje y me ha ayudado a valorar la profesión, a saber lo que quiero y a añorarla cuando no hay parte de ella en mi día a día... Así que, investigando y leyendo artículos para esta práctica, me ha venido una reflexión de un tema con el que desde el primer día de carrera nos vienen machacando: ¿desaparecerá el papel?. Y claro, yo siempre había pensado ¡pues claro!. Lo moderno es lo 2.0 y el periódico en papel de eso no tiene, más bien casi ni es 1.0 es como -2 sabes? Y decía que daba igual, que el futuro es ir con tablets "to dios" en el bus, bancos o en el metro (si alguna vez, al paso que van las obras, conseguimos ir en metro ¬¬). Pero claro...en uno de mis descansos, voy a la cocina y me encuentro el cartuchito de castañas que había traído mi madre el día anterior (que por cierto he tenido la genial idea de calentar una en el microondas y no se lo recomiendo a nadie...¡se ponen manías así! ¡Qué asquito! jeje) Total, que cuando me la estoy comiendo me doy cuenta que el cartuchito está hecho de papel de periódico (sí, de ese que yo siempre quiero eliminar de un plumazo), y mi "vena periodística" (y curiosa, y cotilla) me ha hecho mirar a qué periódico pertenecía: el Málaga Hoy (hecho que inevitablemente me ha hecho recordar los bonitos trabajitos que nos manda el director de dicho periódico y que me traen por la calle de la amargura...¬¬) y claro, me he puesto a pensar... y digo a ver cuánto puede costar un ejemplar? 1€ y pico, no? (al menos el Sur vale eso, es que yo los demás locales prefiero tenerlos lejos, me fío más del diario Sur, la verdad, así que ando perdida en precios). El castañero gasta 1€ y pico todos los días o casi todos en comprar un periódico que lee y que después "recicla" para sus castañas...Si ese castañero tuviera una tablet moderna, tendría que gastarse no sé cuánto dinero en comprar "papel para cartuchos de castañas", además de la inversión en la tablet, portátil o dispositivo para leer periódicos digitales (si es que con el cambio sigue con su rutina). Y ya pues he dicho, tal vez no lea las noticias, pero oye! el papel le sirve!. Luego he pensado en las ventanas...¿quién no ha limpiado alguna vez los cristales con periódico? Quien no lo haya hecho que lo haga, porque la verdad, se nota la diferencia y un "trapillo de periódico" no tiene ná que envidiarle a una bayeta vileda o a un papel de Scottex, la verdad... Quedan relucientes! Pues si desaparece...adiós ventanas impecables! ¿O es que vas a limpiar una con una tablet? No verdad? Pues bienvenidas ventanas con churretones por el papel no apropiado para cristales... Vale, dos cosas menos (pobre periódico). Ahora vienen las mascotas...sin papel de periódico ¿dónde harían sus necesidades los cachorrillos? A lo mejor es que mi perro es muy limpio o muy obediente...o aprende muy rápido, pero cuando todavía no asociaba la calle con el pipí, y prefería hacer sus "cositas" en casa, siempre iba a las hojas de periódicos que teníamos en el suelo para que las hiciera allí y nos ahorraba muchos olores de esos que se quedan impregnados y evitábamos que los muebles sufrieran...además...¿y lo rápido que es deshacerse de una hoja de periódico con caquita?? Ponte a echar serrín, barrer, fregar...uy, quita, quita! el papel de periódico lo solucionaba todo... Y ahora le sirve para que mi querida madre le ponga la comida en una hoja de periódico, sí, esa que sobra, tipo espaguettis...y que llegue aquí la menda y sin mirar al suelo de la cocina meta todo el pie en la hoja de periódico...pero bueno, eso es tema aparte y nos da un nuevo uso para el papel... Y ya que estamos en la cocina...pues ahí también sirven! Claro, mi madre pone hojas de periódico en el suelo cuando hace la comida en la hornilla...así no salpica el aceite en el suelo y lo pone todo perdido! Y qué decir de las tiendas de 20 duros...bueno, ahora también llamadas "los chinos".¿Cómo vamos a comprar un jarrón o cualquier elemento de esos frágiles sin que se rompan? ¿Que nos van a envolver el plato de cerámica en una tablet? No, no pega... Y ya, a lo más personal... ¿qué pasará con los juegos? ¿Cuántas pelotas hemos hecho con hojas de periódico y fixo...? Pues nada, ya a comprarte una pelota de goma espuma porque claro, tablet y fixo no casan... Y yo, personalmente, perdería parte de mi decoración... con lo que me gusta a mí "decorar" cualquier cosa con hojas de periódicos...que si hacer un "collage" con fotos sobre un marco forrado de periódico, que si forrar mi carpeta con hojas de periódico... Que yo quiero que el mantel de mi casa sea con un diseño de hojas de periódico (de plástico, obviamente, simulándolo, no con hojas de verdad) y para la fecha será demasiado "vintage", a mis hijos no les gustará porque no sabrán qué simboliza...no conocerán el papel!
Que no, que no...que no van a perder dinero sólo las imprentas, que conlleva esto muchos gastos, que si pelotas, que si papel para castañas, que si bayetas, que si un adiestrador de perros, que si papel para envolver... Quita, quita...
Me quedo con la prensa en papel!
Que no, que no...que no van a perder dinero sólo las imprentas, que conlleva esto muchos gastos, que si pelotas, que si papel para castañas, que si bayetas, que si un adiestrador de perros, que si papel para envolver... Quita, quita...
Me quedo con la prensa en papel!
jueves, 13 de octubre de 2011
Sentimientos incomprendidos por una misma
No sé si alguna vez he comentado que me adapto mal, muy mal a los cambios. Sí que dije que no me gustan los cambios de planes y, al fin y al cabo, la vida es una sucesión de planes y eso no es compatible con mi continuo encabezonamiento de tener el control sobre todo lo que me rodea. El descontrol de mi vida, el no saber cómo será el día de mañana es lo que lleva a mis nervios a ocuparme cabeza y corazón y ni yo misma controlar lo que pienso o siento. Ese descontrol sumando al de mi alrededor ya ni que decir tiene que provoca una explosión en mi interior...
Soy de esas que se ponen "el parche antes de que te salga el grano", de esas que quiere todo a la voz de YA, de esas que se agobian y se ahogan en un vaso de agua, de esas que no duermen por la noche si al día siguiente tiene lugar una decisión importante que puede cambiar algo en tu vida y de esas que lloran cuando las cosas no salen como tenía planeado...
Siento que ando perdida, muy muy perdida, que tengo una alteración en el orden de MIS prioridades y que ese terremoto me ha venido impuesto. He subido el escalón de no decidir en mi vida y que decidan por mí, que ya no valen las excusas, lo que QUIERO hacer o lo que NO quiero perder...
Es como si de repente no fuera yo, como si tuviera que metamorfosear obligatoriamente y esa sensación no me gusta nada...
Como cuando construyes una torre, con cartas que llevan escritas las cosas que más te gustan y, de repente, alguien abriera la puerta de la habitación donde te encuentras y una corriente de aire la tirara sin más...
Me siento muy muy rara...especialmente hoy, que en este día siento que la vida que me espera, me queda grande, muy grande...y no porque lo sea, sino porque yo me he encargado de ser pequeña... ¿Lo peor de todo? Que en unos instantes pueden desaparecer pequeñas cosas que te importan demasiado. Momentos que tal vez te pierdas y que la gente no entiende que te haga estar mal... ¿Cómo explicas un sentimiento, una sensación? Y más a personas a las que no te unen nexos de unión...o ¿qué hacer cuando aquellas a las que sí te unen tampoco lo entienden? Porque nadie puede entender el sentimiento, la sensación de otra persona... Y para los ojos de los demás: "tiene solución", "no es para tanto", "tienes que cambiar tu orden de prioridades", "pues haces esto y listo", "qué le vas a hacer"...
No, no estoy acostumbrada a rendirme sin más, a agachar la cabeza y a hacer lo que otros quieren que haga... Mi rutina era elegir, en cada momento, aquello que me aportaba un poquito de felicidad, tan sólo un miligramo, para que en un futuro pudiera mirar atrás y pensar...lo conseguí!
Pero por mucho que nadie lo entienda, si me pierdo un sólo granito de ese instante de felicidad que quería vivir, eso influenciará en mí y porque lo sé, porque estoy tirando la toalla porque ya no está en mí, me siento mal, muy mal y me está cambiando...
Nadie lo entiende, lo sé. Es una tontería...para mí, no lo es. Es importante. Y cada cosa influye en los demás según la importancia que le dé uno mismo...
Odio la frustración, la impotencia y, sobre todo, odio no ser dueña de mi vida.
Soy de esas que se ponen "el parche antes de que te salga el grano", de esas que quiere todo a la voz de YA, de esas que se agobian y se ahogan en un vaso de agua, de esas que no duermen por la noche si al día siguiente tiene lugar una decisión importante que puede cambiar algo en tu vida y de esas que lloran cuando las cosas no salen como tenía planeado...
Siento que ando perdida, muy muy perdida, que tengo una alteración en el orden de MIS prioridades y que ese terremoto me ha venido impuesto. He subido el escalón de no decidir en mi vida y que decidan por mí, que ya no valen las excusas, lo que QUIERO hacer o lo que NO quiero perder...
Es como si de repente no fuera yo, como si tuviera que metamorfosear obligatoriamente y esa sensación no me gusta nada...
Como cuando construyes una torre, con cartas que llevan escritas las cosas que más te gustan y, de repente, alguien abriera la puerta de la habitación donde te encuentras y una corriente de aire la tirara sin más...
Me siento muy muy rara...especialmente hoy, que en este día siento que la vida que me espera, me queda grande, muy grande...y no porque lo sea, sino porque yo me he encargado de ser pequeña... ¿Lo peor de todo? Que en unos instantes pueden desaparecer pequeñas cosas que te importan demasiado. Momentos que tal vez te pierdas y que la gente no entiende que te haga estar mal... ¿Cómo explicas un sentimiento, una sensación? Y más a personas a las que no te unen nexos de unión...o ¿qué hacer cuando aquellas a las que sí te unen tampoco lo entienden? Porque nadie puede entender el sentimiento, la sensación de otra persona... Y para los ojos de los demás: "tiene solución", "no es para tanto", "tienes que cambiar tu orden de prioridades", "pues haces esto y listo", "qué le vas a hacer"...
No, no estoy acostumbrada a rendirme sin más, a agachar la cabeza y a hacer lo que otros quieren que haga... Mi rutina era elegir, en cada momento, aquello que me aportaba un poquito de felicidad, tan sólo un miligramo, para que en un futuro pudiera mirar atrás y pensar...lo conseguí!
Pero por mucho que nadie lo entienda, si me pierdo un sólo granito de ese instante de felicidad que quería vivir, eso influenciará en mí y porque lo sé, porque estoy tirando la toalla porque ya no está en mí, me siento mal, muy mal y me está cambiando...
Nadie lo entiende, lo sé. Es una tontería...para mí, no lo es. Es importante. Y cada cosa influye en los demás según la importancia que le dé uno mismo...
Odio la frustración, la impotencia y, sobre todo, odio no ser dueña de mi vida.
jueves, 4 de agosto de 2011
Cambio en el dormitorio
...Para mí mi dormitorio es muy importante. Paso muchas horas en él, vamos la mayor parte del día. Tengo el ordenador, la tele, la cama, es donde me arreglo, donde estudio...así que tiene que ser muy acogedor...
Hace unos meses cambié la ubicación de algunos de los muebles, entre ellos la cama... y aunque en ese momento me parecía la mejor opción, desde hace unos días quería cambiarlo de nuevo, porque echaba de menos su antigua ubicación que, entre otras cosas, era mucho más cómoda (por estar en contacto con la pared).
Así que hoy lo he hecho y parece mentira lo que puede significar eso. Me está dando un relax ver el cuarto de nuevo cambiado...Es verdad que para ubicar algunas cosas es un rollo, pero así hay más espacio y se nota más el verde de mi cuarto que transmite tranquilidad...
Mañana intentaré reubicar algunas cosas más y a lo mejor, cuanto más cambie el cuarto en sí, mejor me sentiré aquí. Mi dormitorio siempre es el reflejo de cómo me siento o de las cosas que vivo, y creo que ya es hora de meterle algunos cambios más =)
¿Os pasa eso a vosotr@s? ¿Cambiáis mucho las cosas de vuestro cuarto? ¿Pasáis mucho tiempo en él y es importante las cosas que tengáis de "decoración" porque refleja vuestra personalidad o sin embargo es un sitio para dormir sin más?
Hace unos meses cambié la ubicación de algunos de los muebles, entre ellos la cama... y aunque en ese momento me parecía la mejor opción, desde hace unos días quería cambiarlo de nuevo, porque echaba de menos su antigua ubicación que, entre otras cosas, era mucho más cómoda (por estar en contacto con la pared).
Así que hoy lo he hecho y parece mentira lo que puede significar eso. Me está dando un relax ver el cuarto de nuevo cambiado...Es verdad que para ubicar algunas cosas es un rollo, pero así hay más espacio y se nota más el verde de mi cuarto que transmite tranquilidad...
Mañana intentaré reubicar algunas cosas más y a lo mejor, cuanto más cambie el cuarto en sí, mejor me sentiré aquí. Mi dormitorio siempre es el reflejo de cómo me siento o de las cosas que vivo, y creo que ya es hora de meterle algunos cambios más =)
¿Os pasa eso a vosotr@s? ¿Cambiáis mucho las cosas de vuestro cuarto? ¿Pasáis mucho tiempo en él y es importante las cosas que tengáis de "decoración" porque refleja vuestra personalidad o sin embargo es un sitio para dormir sin más?
martes, 2 de agosto de 2011
Tres frases y reflexión
Los que no me leéis por primera vez, ya os habréis dado cuenta de cómo soy, más o menos, en algunos aspectos.
Intento tenerlo todo "controlado, organizado" y, sobre todo, me gusta mucho reflexionar sobre mi papel en el mundo. Intento saber si lo hago bien en los distintos aspectos de mi vida o si, al menos, llevo una forma de vida según mis ideales. Algo que sería mejor que ni me planteara, porque cuando tu forma de ver la vida no suele ser muy "estándar", estas reflexiones te traen más disgustos que alegrías.
Aunque yo tenga muy bien encaminado mi "ideal de vida", en la práctica creo que no se cumple ni por asomo...jeje Y es normal, por mucho que me guste tenerlo todo pensado, la vida es totalmente impredecible y, al final, lo que pensabas que iba a ser, acaba no siendo...
Y claro, en verano que no hay mucho tiempo de pararse a pensar (en serio, de verdad, de esos ratos en silencio en una playa donde no vas a tomar el sol precisamente), pues estas reflexiones me hacen más falta que nunca y como no me paro a pensar en todo detenidamente, se van dando pinceladas que no terminan de cuajar y, normalmente, en verano estoy más perdida que nunca.
Yo siempre digo que el año comienza con el cambio de curso, porque septiembre es una oportunidad de coger con ganas todo aquello que te has dejado olvidado durante los meses de verano.
Hace poco le decía a un amigo que, por algunas cosas que me habían pasado, me sentía como si no terminara de encontrar mi lugar, porque ya no podía seguir manteniendo algunas cosas o personas que no caben dentro de mi vida. En aquella vida ideal que me imaginé aún siendo una adolescente, quizás sí. Pero ya no, ya tienes que ir encauzando tu camino y viendo qué es compatible contigo y qué debe ocupar más hueco en tu corazón. Lo duro es cuando quieres hacer hueco y no caben ya...
Así que bueno, esa es mi lucha constante, la de todos los planes de vida, la de "quiero y no puedo", porque mi consignia es "querer es poder" y muchas veces, más de las que quisiera, no puedo llevarla a cabo. Si quiero algunas cosas o algunas situaciones, tengo que desprenderme de valores, gustos, personas o situaciones que me han acompañado a lo largo de mi vida... Y ¡cómo me cuesta!.
Otras veces también me cabe la posibilidad de pensar que no, que quiero seguir en aquel camino que me marqué, aunque la meta esté vacía...
Y ¡cómo cuesta seguir por ese camino con una meta llena de valores y recompensas pero lleno de obstáculos y sacrificios!!
Eso sí, estoy dispuesta, pero siempre teniendo presente que no quiero perder mi esencia...
Por eso, esta reflexión siempre es la misma, se queda en propósitos, porque no consigo llegar al final...siempre es una indecisión...que me tiro al vacío, me entra la nostalgia y vuelvo atrás y así sucesivamente...
Y todo este tocho viene porque he leído en una revista tres frases que me han ayudado mucho y que quiero compartir con vosotros. Creo que dicen tres verdades que quiero tener presentes en estas reflexiones veraniegas:
Para mí la primera es la principal. Porque cuando estoy mal y tengo ganas de hablarlo con alguien, pienso que tal vez mi problema no tiene la categoría de "problema" y es un egoísmo por mi parte. Pero es cierto que si para uno mismo ya es un problema, tienes el derecho de que alguien te escuche....
La segunda, pues que si al final te dejas llevar y no sigues con tu "esencia" o con tus "ideales", al final acabarás cambiándolos...
Y la última es una gran esperanza. Cuando me pongo a pensar si lo que he hecho durante este tiempo está bien, si no me sirve para nada o si me he equivocado.... me hace ver que siempre lo que haces te sirve para algo...
Y bueno, resumen muy bien cómo me siento estos días...
Yo sé que suelto un tocho, pero es mi rincón para desahogarme... Es el problema de rallarme tanto y por todo...jeje
Un beso!
Intento tenerlo todo "controlado, organizado" y, sobre todo, me gusta mucho reflexionar sobre mi papel en el mundo. Intento saber si lo hago bien en los distintos aspectos de mi vida o si, al menos, llevo una forma de vida según mis ideales. Algo que sería mejor que ni me planteara, porque cuando tu forma de ver la vida no suele ser muy "estándar", estas reflexiones te traen más disgustos que alegrías.
Aunque yo tenga muy bien encaminado mi "ideal de vida", en la práctica creo que no se cumple ni por asomo...jeje Y es normal, por mucho que me guste tenerlo todo pensado, la vida es totalmente impredecible y, al final, lo que pensabas que iba a ser, acaba no siendo...
Y claro, en verano que no hay mucho tiempo de pararse a pensar (en serio, de verdad, de esos ratos en silencio en una playa donde no vas a tomar el sol precisamente), pues estas reflexiones me hacen más falta que nunca y como no me paro a pensar en todo detenidamente, se van dando pinceladas que no terminan de cuajar y, normalmente, en verano estoy más perdida que nunca.
Yo siempre digo que el año comienza con el cambio de curso, porque septiembre es una oportunidad de coger con ganas todo aquello que te has dejado olvidado durante los meses de verano.
Hace poco le decía a un amigo que, por algunas cosas que me habían pasado, me sentía como si no terminara de encontrar mi lugar, porque ya no podía seguir manteniendo algunas cosas o personas que no caben dentro de mi vida. En aquella vida ideal que me imaginé aún siendo una adolescente, quizás sí. Pero ya no, ya tienes que ir encauzando tu camino y viendo qué es compatible contigo y qué debe ocupar más hueco en tu corazón. Lo duro es cuando quieres hacer hueco y no caben ya...
Así que bueno, esa es mi lucha constante, la de todos los planes de vida, la de "quiero y no puedo", porque mi consignia es "querer es poder" y muchas veces, más de las que quisiera, no puedo llevarla a cabo. Si quiero algunas cosas o algunas situaciones, tengo que desprenderme de valores, gustos, personas o situaciones que me han acompañado a lo largo de mi vida... Y ¡cómo me cuesta!.
Otras veces también me cabe la posibilidad de pensar que no, que quiero seguir en aquel camino que me marqué, aunque la meta esté vacía...
Y ¡cómo cuesta seguir por ese camino con una meta llena de valores y recompensas pero lleno de obstáculos y sacrificios!!
Eso sí, estoy dispuesta, pero siempre teniendo presente que no quiero perder mi esencia...
Por eso, esta reflexión siempre es la misma, se queda en propósitos, porque no consigo llegar al final...siempre es una indecisión...que me tiro al vacío, me entra la nostalgia y vuelvo atrás y así sucesivamente...
Y todo este tocho viene porque he leído en una revista tres frases que me han ayudado mucho y que quiero compartir con vosotros. Creo que dicen tres verdades que quiero tener presentes en estas reflexiones veraniegas:
- No rías nunca de las lágrimas de un niño: todos los dolores son iguales. Charles Van Lerberghc
- Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive. Gabriel Marcel
- Si has construído un castillo en el aire, no has perdido el tiempo; es allí donde debe estar. Ahora construye los cimientos. George Bernard Shaw
Para mí la primera es la principal. Porque cuando estoy mal y tengo ganas de hablarlo con alguien, pienso que tal vez mi problema no tiene la categoría de "problema" y es un egoísmo por mi parte. Pero es cierto que si para uno mismo ya es un problema, tienes el derecho de que alguien te escuche....
La segunda, pues que si al final te dejas llevar y no sigues con tu "esencia" o con tus "ideales", al final acabarás cambiándolos...
Y la última es una gran esperanza. Cuando me pongo a pensar si lo que he hecho durante este tiempo está bien, si no me sirve para nada o si me he equivocado.... me hace ver que siempre lo que haces te sirve para algo...
Y bueno, resumen muy bien cómo me siento estos días...
Yo sé que suelto un tocho, pero es mi rincón para desahogarme... Es el problema de rallarme tanto y por todo...jeje
Un beso!
sábado, 30 de julio de 2011
Frustración...
En estos últimos días es ese el sentimiento que me acompaña...
Me enfrento a situaciones que no dependen de mí y con las que no puedo hacer absolutamente nada. Yo soy una persona muy cuadriculada en ciertos aspectos, a la que le gusta controlar las situaciones a las que se enfrenta o, al menos, tenerlo todo organizado. Necesito en mi mente ver las cosas claras. Y últimamente, aunque quiero, no pueden ser así, porque no dependen de mí.
Por ejemplo, el tema del dinero...Cuánto me gustaría trabajar y ganar algo, poco aunque fuera, pero que me permitiera moverme en mis grupos de amigos sueltamente, sin necesidad de estar pensando que puedo o no hacer... No es cuestión de caprichos, es cuestión de hacer buenos regalos en los cumpleaños, de salir a cenar o al cine sin pensar que si me gasto 10€ ya tengo el presupuesto de toda la semana agotado... Y no me gusta eso de: "te invito", no, quiero valerme por mí misma y quiero hacer las cosas que me apetecen, sin tener que decir que NO a cosas que me duele un montón tener que negarme...
O la mala organización...odio no tener las cosas claras y, de repente, esos planes que no sé cómo van a ser hasta el último momento me ponen enferma...Pero ya no me jode que sea a mí, ya me molesta cuando joden a otras personas y me siento mal por ellas y, encima, yo no puedo hacer nada, proque de nuevo, no depende de mí...
Sé que ser tan organizada, ordenada o cuadriculada puede tener sus cosas buenas, a veces, pero otras muchas me frustra mucho, no por mí, por los demás...porque no saber que puedo hacer cosas que me gustaría no me influye a mí, influye a aquellos a los que no puedo acompañar o que me acompañan....
La poca organización y la falta de liquidez me pone de los nervios... porque lo que más me gusta es disfrutar de la gente que quiero, que tengo a mi alrededor...y antes, todo era muy fácil, tenías cualquier hora del día para pasarlo bien o simplemente te hacía falta un paquete de pipas, no una tetería, un buffet, una noche x ahí, una cena, un cámping, un helado, un....bla, bla, bla...
Odio crecer...
Me enfrento a situaciones que no dependen de mí y con las que no puedo hacer absolutamente nada. Yo soy una persona muy cuadriculada en ciertos aspectos, a la que le gusta controlar las situaciones a las que se enfrenta o, al menos, tenerlo todo organizado. Necesito en mi mente ver las cosas claras. Y últimamente, aunque quiero, no pueden ser así, porque no dependen de mí.
Por ejemplo, el tema del dinero...Cuánto me gustaría trabajar y ganar algo, poco aunque fuera, pero que me permitiera moverme en mis grupos de amigos sueltamente, sin necesidad de estar pensando que puedo o no hacer... No es cuestión de caprichos, es cuestión de hacer buenos regalos en los cumpleaños, de salir a cenar o al cine sin pensar que si me gasto 10€ ya tengo el presupuesto de toda la semana agotado... Y no me gusta eso de: "te invito", no, quiero valerme por mí misma y quiero hacer las cosas que me apetecen, sin tener que decir que NO a cosas que me duele un montón tener que negarme...
O la mala organización...odio no tener las cosas claras y, de repente, esos planes que no sé cómo van a ser hasta el último momento me ponen enferma...Pero ya no me jode que sea a mí, ya me molesta cuando joden a otras personas y me siento mal por ellas y, encima, yo no puedo hacer nada, proque de nuevo, no depende de mí...
Sé que ser tan organizada, ordenada o cuadriculada puede tener sus cosas buenas, a veces, pero otras muchas me frustra mucho, no por mí, por los demás...porque no saber que puedo hacer cosas que me gustaría no me influye a mí, influye a aquellos a los que no puedo acompañar o que me acompañan....
La poca organización y la falta de liquidez me pone de los nervios... porque lo que más me gusta es disfrutar de la gente que quiero, que tengo a mi alrededor...y antes, todo era muy fácil, tenías cualquier hora del día para pasarlo bien o simplemente te hacía falta un paquete de pipas, no una tetería, un buffet, una noche x ahí, una cena, un cámping, un helado, un....bla, bla, bla...
Odio crecer...
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